
El gobierno peruano ha rechazado cualquier indicio de que la soberanía nacional esté comprometida debido a las operaciones del puerto de Chancay, desarrollado y operado por la empresa china Cosco Shipping Ports cerca de Lima. Esta declaración ocurre en medio de preocupaciones expresadas por Estados Unidos, que ha cuestionado las recientes exenciones regulatorias concedidas a este proyecto, temiendo que puedan minar la autonomía peruana.
El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Hugo de Zela, afirmó con claridad que la soberanía peruana no está en juego y destacó la presencia de un amplio marco de autoridades locales que supervisan la instalación portuaria. En sus palabras, el puerto cumple estrictamente con la normativa vigente y está bajo constante vigilancia de organismos peruanos.
Chancay fue diseñado para potenciar el comercio entre Asia y América Latina, y ha adquirido relevancia geopolítica debido al renovado interés de Washington en la región. Estados Unidos mantiene una postura crítica respecto a la participación de la naviera china en el puerto, especialmente por preocupaciones sobre un posible uso militar futuro de la infraestructura. Además, el país norteamericano ha catalogado a Perú como un aliado no perteneciente a la OTAN y estaría en negociaciones para instalar una base naval cercana a Chancay.
Finalmente, el ministro de Zela expresó su intención de mantener un diálogo continuo con los representantes diplomáticos para disipar cualquier tensión y dejar claro que el puerto opera dentro del marco de la ley peruana, evitando así aumentar el conflicto geopolítico entre Pekín y Washington.



































































































