
Al cierre del tercer trimestre de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una deuda financiera total de 100,300 millones de dólares, superando los 98,000 millones registrados al periodo anterior. Un aspecto preocupante es la deuda pendiente con proveedores y contratistas, que representa un tema sensible para las finanzas públicas y la economía de las pequeñas y medianas empresas en México.
Según información remitida a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) con corte a octubre de 2025, la empresa estatal ha acordado diferir el pago de 29,235 millones de dólares a sus proveedores durante los próximos ocho años, extendiendo así el plazo para liquidar saldos acumulados en 2025.
Esta extensión de plazos se formalizó mediante convenios modificatorios que permiten a Pemex distribuir los pagos en forma trimestral, incluyendo tanto capital como intereses. Pese a estos esfuerzos, la deuda con proveedores alcanzó los 28,130 millones de dólares al 30 de septiembre del 2025, un incremento de más del 37% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El compromiso de la empresa contempla que se mantendrá la liquidez necesaria para su operación mediante recursos propios, líneas de crédito y otras fuentes. Sin embargo, la carga financiera continúa siendo un desafío para Pemex, afectando también la incorporación de nuevos socios y poniendo en riesgo sus objetivos de producción.




































































































