
Nvidia ha concretado la compra de Groq, una compañía desarrolladora de chips aceleradores de inteligencia artificial (IA), en un acuerdo valorado en 20,000 millones de dólares, marcando su adquisición más grande hasta la fecha. Fundada por Jonathan Ross, un exingeniero de Google, Groq no tenía planes de venta hasta recibir la oferta de Nvidia. La operación incluye la licencia de la tecnología de inferencia de Groq y la incorporación de parte de su equipo directivo y talento a la firma; sin embargo, Groq mantendrá su independencia con Simon Edwards como CEO.
Alex Davis, CEO de Disruptive, ha liderado rondas de financiamiento exitosas para Groq, atrayendo inversiones superiores a los 500 millones de dólares desde 2016, y en meses recientes asegurando una valoración cercana a los 6,900 millones, con el respaldo de fondos como Blackrock, Samsung y Cisco, entre otros. Esta transacción se convierte en un paso clave para Nvidia en su apuesta por extender su plataforma de IA, complementando su arquitectura con los procesadores de baja latencia de Groq, lo cual permitirá atender una variedad mayor de aplicaciones y cargas de trabajo en tiempo real.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, explicó que la compra no consiste en adquirir Groq como compañía, sino en integrar su propiedad intelectual y talento para potenciar las capacidades de Nvidia en IA. Esta inversión supera a la realizada en 2019 con la adquisición de Mellanox, anteriormente la mayor compra de la empresa involucrada en diseño de chips para centros de datos.
Además, Nvidia mantiene en marcha otros planes ambiciosos, incluyendo una inversión anunciada que puede alcanzar los 100,000 millones de dólares en OpenAI, y aportaciones significativas en Intel, subrayando su apuesta estratégica por posicionarse como líder absoluto del sector tecnológico en inteligencia artificial y semiconductores.




































































































