
México ha propuesto un aumento considerable en los aranceles para vehículos importados, especialmente afectando a los autos eléctricos procedentes de China. Este impuesto del 50% pone en riesgo la expansión de fabricantes como BYD y Tesla, quienes actualmente lideran la venta de autos eléctricos en el país. A diferencia de estas empresas, los grandes productores tradicionales estadounidenses, como General Motors, Ford y Stellantis, no se verán impactados debido a que cuentan con fábricas en México y están cubiertos por regulaciones vigentes que permiten la importación sin aranceles desde países sin tratados de libre comercio.
Esta medida, aún pendiente de aprobación por el Congreso mexicano, busca limitar la entrada de vehículos eléctricos baratos de China y favorecer la producción nacional y estadounidense. Según Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación México, establecer un arancel del 50% representa un cambio radical en el mercado automotriz nacional y podría frenar el acelerado crecimiento que ha tenido BYD en los últimos años.
Tesla, que había planeado construir una planta en México pero suspendió el proyecto debido a condiciones económicas globales, actualmente importa sus modelos desde China para abastecer al mercado mexicano. Por su parte, BYD detuvo sus planes de establecer una fábrica local tras presiones políticas y preocupaciones por la transferencia tecnológica, aunque ha logrado un sólido crecimiento en ventas.
La reacción de China fue de exhortar a México a reconsiderar la medida, calificándola de perjudicial para el entorno empresarial mexicano. Expertos señalan que esta política favorecerá a los fabricantes estadounidenses, pues el mercado mexicano es actualmente el segmento de automóviles eléctricos de más rápido desarrollo en Norteamérica, y un aumento en los aranceles podría limitar su apertura a opciones más accesibles provenientes de China.




































































































