
En México, el robo de vehículos continúa siendo un problema recurrente que afecta principalmente a modelos con alta circulación y valor comercial estable. Durante el último año, el Nissan Versa encabezó la lista de autos más robados, con 2,506 unidades sustraídas, aunque este dato representa una disminución del 11.3% respecto al periodo anterior. Junto a este sedán, los vehículos como el tractocamión Kenworth, con 2,137 robos reportados, también figuran entre los más afectados, a pesar de una baja del 4.6% en estos casos.
La Nissan NP300 registró un descenso notable en robos, con 1,967 unidades sustraídas y una caída del 30.3%, mientras que el Chevrolet Aveo mantuvo niveles similares a años previos, sumando 1,519 robos. No obstante, las motocicletas, representadas por las Italika de 111 a 250 cc, presentaron un aumento del 2.0% en robos, totalizando 1,406 casos, lo que destaca la vulnerabilidad de este segmento.
Según los datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el robo de vehículos rompió la tendencia a la baja observada desde 2021, registrando un incremento de más de 61,000 robos anuales en 2024 a 63,300 en 2025. A la vez, la tasa de recuperación se redujo a aproximadamente 41%, el nivel más bajo en varios años. Esta combinación refleja un escenario complicado para la seguridad vehicular en el país.
Además, ciertos vehículos sufren robos con violencia con mayor frecuencia. La Toyota Hilux Pick Up presenta el mayor porcentaje de robos violentos con 86%, seguida por modelos como Ford F-Serie, Kia Rio, Mazda 3 y Volkswagen Vento, todos con más del 70% de sus robos perpetrados con violencia. Estos datos resaltan la necesidad de estrategias más efectivas para combatir el fenómeno y proteger a los usuarios.




































































































