
A partir de este jueves entraron en vigor los aranceles que el gobierno mexicano impuso a varias importaciones provenientes de China y otros países con los que México no tiene tratados de libre comercio. La medida, aprobada por el Congreso en diciembre de 2025, busca proteger cerca de 350,000 empleos y fomentar la reindustrialización nacional, especialmente en sectores afectados por la competencia extranjera como el calzado, automotriz, textil y juguetes.
El impuesto a las importaciones alcanza hasta un 35% dependiendo del producto. Por ejemplo, el calzado importado tiene tarifas que van del 25% al 35%, mientras que en el caso de los juguetes se estableció un arancel fijo del 30%. En 2024, México importó calzado por 2,163 millones de dólares, con China como origen del 41.5% de esas importaciones. En la industria del juguete, ubicada en un mercado de 3,281 millones de dólares, el 61.5% provino de China.
Un portavoz de la Secretaría de Economía declaró que esta medida no está dirigida contra ningún país en específico, sino que busca salvaguardar la industria nacional y responder al contexto comercial actual. Tras esta decisión, autoridades chinas expresaron su preocupación y pidieron a México corregir la política de unilateralismo y proteccionismo.
Analistas consideran que esta estrategia representa un alineamiento con Estados Unidos, principal socio comercial de México, en vísperas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta acción se produce en un momento marcado por tensiones comerciales globales y la búsqueda de fortalecer la industria manufacturera interna mexicana.




































































































