
La marca ‘La Tía Rosa’, reconocida por su pan dulce de estilo casero, nació en 1974 como una solución para evitar el cierre de 100 rutas de distribución de Bimbo y el despido de numerosos empleados. Roberto Servitje, cofundador de Bimbo, relató que en los años setenta la empresa enfrentaba una situación financiera complicada, con bajas ventas y utilidades, lo que motivó a realizar un estudio externo que recomendó eliminar esas rutas, acción que afectaría a muchos trabajadores.
Servitje comentó que no podía aceptar esa medida y, en cambio, propuso desarrollar un producto nuevo que revitalizara la oferta de la empresa. Inspirándose en una panadería local, pidió al equipo de producción crear pan dulce de calidad, incluyendo panqués y mantecadas, que después se lanzó bajo la marca La Tía Rosa con una estrategia que incluyó renovar uniformes y la imagen de los vehículos de reparto.
Esta iniciativa no solo permitió mantener las rutas y a sus trabajadores, sino que también logró un éxito comercial significativo, consolidando a La Tía Rosa como una línea fundamental dentro del portafolio de Bimbo. Posteriormente, la marca amplió su catálogo con productos como banderitas, doraditas, orejas y conchas, además de introducir las tortillinas, una tortilla de harina de trigo que amplió su presencia en las mesas mexicanas.
Hoy en día La Tía Rosa tiene presencia internacional en países como México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Servitje destacó que “La Tía Rosa fue un verdadero ejemplo, comenzó produciéndole a Bimbo y Marinela y en poco tiempo logró consolidarse con una fábrica propia”.




































































































