
En los últimos meses, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa tecnológica para consolidarse como una herramienta fundamental dentro de la agenda empresarial. Su adopción se expande rápidamente, motivada por la necesidad de aumentar la productividad, automatizar procesos y mejorar el análisis de datos en entornos cada vez más complejos. En este contexto, la relación entre la IA y la sostenibilidad comienza a cobrar un protagonismo destacado.
La capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de información, reconocer patrones y anticipar riesgos brinda a las empresas nuevas formas de abordar desafíos ambientales y sociales que antes resultaban difíciles de gestionar de forma sistemática. Según el Corporate Sustainability Assessment (CSA) de S&P Global, cerca del 30% de las compañías ya utilizan esta tecnología para optimizar su desempeño en materia de sostenibilidad, enfocados principalmente en mejorar la eficiencia energética, la gestión de recursos y la evaluación de riesgos operativos y ambientales.
No obstante, la implementación de la IA también implica retos importantes. El funcionamiento de estos modelos requiere infraestructuras intensivas en energía y agua, además de generar desechos electrónicos. También existe el riesgo de que los algoritmos reproduzcan sesgos o produzcan impactos sociales negativos si no se aplican controles adecuados. Sin embargo, solo un 21% de las empresas que aplican IA evalúan sistemáticamente sus efectos ambientales y sociales, lo que limita una gestión integral y reduce la credibilidad de los avances reportados.
Ejemplos como la colaboración entre IBM y L’Oréal en el desarrollo de modelos de IA para crear cosméticos más sostenibles demuestran el potencial de esta tecnología cuando se emplea con objetivos claros y enfoque estratégico. La inteligencia artificial puede convertirse en un acelerador clave para la sostenibilidad empresarial, siempre que se integren criterios responsables que contemplen su impacto a lo largo de toda la cadena de valor. La diferencia estará en cómo las organizaciones conjuguen tecnología, visión estratégica y compromiso con la responsabilidad social y ambiental.




































































































