
La minería en México está experimentando una transformación significativa al dejar atrás los métodos tradicionales de extracción conocidos como ‘pico y pala’, para adoptar la automatización y digitalización de sus procesos. Este cambio ha sido impulsado por factores como la falta de nuevas concesiones mineras, la creciente competencia, regulaciones más estrictas y mayores demandas sociales, lo que ha obligado a las empresas del sector a maximizar el valor de sus activos actuales y mejorar la eficiencia operativa.
El uso de tecnologías como sensores, sistemas de monitoreo remoto y análisis de datos ha permitido agilizar operaciones críticas, incrementar la seguridad laboral y reducir la exposición del personal a zonas de riesgo. Empresas en México, junto con países sudamericanos como Chile, Brasil y Perú, están avanzando hacia esquemas de autonomía operacional que involucran no solo la incorporación tecnológica, sino también transformaciones en los procesos internos y en la cultura organizacional.
Sin embargo, uno de los principales desafíos para una adopción exitosa de la automatización es la escasez de talento especializado y la resistencia al cambio cultural. Sin una adecuada estrategia de formación y gestión del cambio, las inversiones en tecnología pueden no alcanzar su potencial completo. Además, la minería informal sigue siendo un problema, con prácticas peligrosas, especialmente en actividades no reguladas conocidas como “pocitos”, que representan riesgos para las personas y el medio ambiente.
Entre los beneficios que ha traído la automatización se destacan: mayor productividad, reducción de costos, mejoras en la seguridad y avances hacia la sostenibilidad ambiental. Por ejemplo, en la mina subterránea Media Luna de Torex Gold, una banda transportadora automatizada ha sustituido a los camiones de carga, disminuyendo las emisiones contaminantes y el consumo de combustibles. El sector minero reconoce que la autonomía operativa dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito indispensable para mantener la rentabilidad y competitividad futura.




































































































