
José Antonio Kast, líder de tendencia ultraconservadora, fue elegido presidente de Chile tras obtener una amplia mayoría en la segunda vuelta electoral, celebrada el domingo. Su victoria refleja un giro hacia la derecha motivado principalmente por la preocupación ciudadana sobre la delincuencia y la migración irregular.
Con más del 80% de los votos escrutados, Kast alcanzó cerca del 59% del respaldo electoral, superando a la candidata izquierdista Jeannette Jara, quien reunió aproximadamente el 41%. Kast, exdiputado y fundador del Partido Republicano de Chile, asumirá la presidencia el próximo 11 de marzo y ha prometido instaurar un “gobierno de emergencia” orientado a restringir la migración no regulada, además de reducir impuestos y el gasto público.
Durante su campaña, Kast moderó algunas de sus posiciones conservadoras en materias sociales, como el aborto, con el fin de atraer al electorado moderado, al tiempo que enfatizó su crítica al actual mandatario Gabriel Boric. Su triunfo marca un cambio político destacado para Chile y se alinea con otras administraciones de derecha en la región y el mundo, reflejando tendencias similares observadas en países latinoamericanos como Argentina y Bolivia.
El nuevo presidente enfrentará el desafío de gobernar con un Congreso fragmentado y la expectativa de resultados inmediatos, especialmente en temas de seguridad pública y política migratoria. Sus propuestas incluyen una ambiciosa reducción del gasto público sin afectar las prestaciones sociales, además de incentivar el crecimiento económico mediante recortes en el impuesto corporativo y agilización regulatoria. Sin embargo, expertos advierten que Kast puede enfrentar dificultades por su limitada experiencia ejecutiva y habilidades de negociación política. Aunque carece de experiencia en cargos de gobierno ejecutivo, su conocimiento del país y compromiso fueron factores clave para su triunfo.




































































































