
En la primera quincena de marzo, México experimentó un notable incremento en su tasa de inflación, ubicándose en 4.63%. Este aumento fue impulsado principalmente por el alza en los precios de alimentos como el jitomate y el pollo, así como servicios esenciales, entre ellos el transporte aéreo y la electricidad.
De acuerdo con datos oficiales, la inflación subyacente —que excluye los precios más volátiles y refleja con mayor precisión la tendencia inflacionaria— alcanzó 4.46%, mientras que la inflación no subyacente, que incluye productos con alta fluctuación como frutas y verduras, superó el 5%, situándose en 5.18%. Destacan incrementos cercanos al 24% en frutas y verduras durante este periodo.
Entre los productos que más incidieron en el repunte inflacionario están el jitomate, el pollo, el transporte aéreo, la electricidad y alimentos en establecimientos como loncherías y taquerías. Además, se registraron aumentos en precios de vivienda propia, papa, calabacita, limón y otros tubérculos.
Por otro lado, varios productos y servicios mostraron disminuciones en sus precios, tales como los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga, el huevo, la carne de cerdo, así como prendas de vestir como camisas y playeras para hombre. También se observaron bajas en productos de higiene personal como desodorantes y cremas dentales, además de en la carne de res y los nopales.
Este repunte inflacionario representa un desafío para la economía nacional, afectando el poder adquisitivo y el costo de vida de los consumidores en un contexto global marcado por incertidumbres geopolíticas y fluctuaciones en mercados energéticos.



































































































