
Este sábado, Irán informó a Estados Unidos e Israel que ha puesto a su ejército en “alerta máxima” tras la reciente movilización de buques de guerra estadounidenses en el Golfo Pérsico. No obstante, las autoridades iraníes destacaron también que se han observado “avances” positivos respecto a las negociaciones con Washington. La tensión en la región se mantiene, pero desde Teherán hay señales de disposición para reanudar el diálogo, aunque con límites claros, especialmente en materia de sus capacidades defensivas y armamentísticas. Esta dualidad refleja la complejidad del momento diplomático en una zona geopolíticamente sensible. Por su parte, Estados Unidos continúa con maniobras navales en la región, lo que refuerza una postura estricta ante cualquier potencial conflicto. El escenario apunta a una negociación que, si bien enfrenta desafíos, no ha cerrado la puerta a la búsqueda de acuerdos concretos que eviten confrontaciones militares.



































































































