
En el mundo financiero, existe un grupo de inversionistas llamados activistas que buscan influir directamente en la estrategia y gestión de las empresas en las que invierten. Estos actores no se limitan a observar el desempeño de la compañía desde fuera, sino que utilizan su posición accionaria para promover cambios que incrementen el valor de la empresa. Eduardo Ovejas, Business Manager de Forandra Capital, explica que estos inversionistas suelen ingresar a compañías que consideran subvaloradas, donde el precio de acción no refleja su valor intrínseco real.
Una característica destacada de los activistas financieros es que no requieren una participación mayoritaria para generar impacto. En mercados donde la propiedad está dispersa, con solo alrededor del 1% de las acciones pueden presionar para modificar la dirección corporativa. Esta influencia puede darse individualmente o mediante alianzas con otros inversionistas institucionales, según señala María Concepción del Alto, directora de la Maestría en Finanzas de EGADE Business School.
Los inversionistas activistas presentan propuestas fundamentadas en análisis completos, dirigidas a reorientar las estrategias de negocio, mejorar la estructura financiera o impulsar iniciativas sustentables bajo criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Si la empresa se muestra renuente, los activistas recurren a herramientas como la convocatoria a asambleas para votar cambios, comunicación pública o presión mediática. Su objetivo final es incrementar la rentabilidad operativa y el precio de la acción.
En México, este tipo de activismo aún está poco desarrollado debido a la concentración accionaria en manos de familias o grupos mayoritarios y la limitación en la regulación que no permite el voto por poder (proxy vote). Por ello, el activismo suele ser discreto y menos público. Sin embargo, expertos prevén un aumento en su relevancia, apoyado por la adopción creciente de criterios ESG y la apertura del mercado mexicano a fondos hedge, que suelen participar como activistas. Un estudio de la Universidad de Harvard reporta que las empresas que han recibido este tipo de inversión muestran mejoras sostenidas en su desempeño financiero a largo plazo.




































































































