
Durante la primera quincena de diciembre, la inflación general en México presentó una desaceleración, situándose en una tasa interanual de 3.72%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta cifra representa una moderación respecto a las dos quincenas anteriores en las que el índice mostró incrementos continuos. Aunque los analistas esperaban un porcentaje ligeramente superior, alrededor de 3.85%, el dato reafirma la tendencia hacia un enfriamiento paulatino de los precios.
Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye productos con alta volatilidad y se considera un mejor indicador para evaluar la dinámica inflacionaria, se mantuvo por encima del objetivo fijo del Banco de México, alcanzando un 4.34%. El organismo central tiene como meta un rango alrededor del 3%, con una tolerancia de un punto porcentual a cada lado. Esta persistencia por encima de la meta ha generado expectativas entre los especialistas de que las reducciones en la tasa de interés podrían detenerse próximamente.
En el contexto reciente, el Banco de México aplicó un recorte a la tasa de fondeo interbancario, siendo esta la decimotercera baja durante 2024. No obstante, las señales públicas sugieren que podría pausar esta política de relajación monetaria debido a la inflación subyacente aún elevada.
Dentro de los productos y servicios que más impactaron al alza en este periodo destacan el transporte aéreo, la alimentación en locales como loncherías, fondas, torterías y taquerías, además de los servicios turísticos en paquete. Por otro lado, experimentaron reducciones de precio alimentos como el jitomate, el huevo y el pollo. Estos movimientos reflejan la complejidad en la evolución del índice general y los componentes subyacentes, con implicaciones importantes para la política monetaria y la economía general del país.




































































































