
Al concluir el 2025, la inflación en México desaceleró notablemente, alcanzando una tasa anual de 3.69%. Esta cifra se sitúa dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México (Banxico) y representa el menor incremento de precios observado en un mes de diciembre desde el año 2020. La reducción en la inflación refleja señales positivas para la economía mexicana, que durante 2025 mostró signos de recuperación después de un periodo de debilidad, según el análisis del Sistema de Indicadores Cíclicos del Inegi.
Este avance en el control de la inflación es relevante para mantener la estabilidad económica y el poder adquisitivo de los consumidores mexicanos. La moderación en el aumento de precios impacta de manera favorable en diversos sectores, contribuyendo a un entorno económico más predecible y competitivo. Asimismo, la tendencia descendente en la inflación fortalece el mercado interno y favorece la confianza tanto de inversionistas como de consumidores.
La desaceleración inflacionaria observada al cierre del año pasado implica un cumplimiento con las metas monetarias del Banxico, que busca mantener la estabilidad de precios como pilar para el desarrollo económico sostenible. Además, este resultado puede considerarse un reflejo de esfuerzos coordinados y ajustes en políticas públicas para enfrentar presiones inflacionarias globales y locales.
De cara a 2026, la expectativa es que la inflación se mantenga bajo control, permitiendo mejores condiciones para el crecimiento económico y el bienestar social, siempre considerando retos globales y la dinámica del mercado interno.




































































































