
La inflación anual en México presentó un aumento notable durante las primeras dos semanas de marzo, alcanzando un nivel de 4.63% respecto al mismo periodo del año anterior. Este resultado supera tanto la cifra registrada a finales de febrero, que fue de 4.13%, como la estimación mediana del mercado que se situaba en 4.37%.
El Instituto Nacional de Estadística reportó asimismo que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como los de alimentos y combustibles, mostró una ligera desaceleración para ubicarse en 4.46%, cifra marginalmente inferior al 4.48% reportado a finales de febrero y ligeramente por debajo de las previsiones de analistas.
Este repunte inflacionario genera una mayor presión sobre el Banco de México (Banxico) de cara a la sesión de política monetaria prevista para el 26 de marzo. Desde el mes pasado, Banxico decidió pausar su ciclo de flexibilización que se había prolongado por casi dos años, con el fin de evaluar el impacto en los precios derivados de nuevos aranceles y aumentos fiscales implementados a inicios de este año.
Entre los analistas existen posiciones divididas: 15 de 29 anticipan que Banxico mantendrá la tasa de interés en 7%, mientras que 14 proyectan un recorte de 25 puntos base. La incertidumbre se incrementa ante el contexto internacional, donde el reciente conflicto en Irán ha impulsado al alza los precios del petróleo, influencia que podría reflejarse en la inflación interna. Por ello, la junta de gobierno retrasó la proyección sobre cuándo se alcanzará la meta inflacionaria del 3%, pasando del tercer trimestre de 2026 al segundo trimestre de 2027.



































































































