
General Motors de México ha anunciado la reducción de su personal y ajustes operativos en su planta ubicada en Ramos Arizpe, Coahuila. La medida responde a una reorganización en los turnos y una disminución en la producción, que se alinean con una demanda menor de vehículos eléctricos en el mercado internacional. La planta ahora operará con un solo turno, lo que implicó la salida de aproximadamente 1,900 empleados, entre sindicalizados y administrativos.
La empresa informó que todos los colaboradores afectados recibirán los pagos y prestaciones conforme a la Ley Federal del Trabajo, con el fin de respetar los derechos laborales durante este proceso de reestructuración. Esta decisión forma parte de un plan para mantener la competitividad y eficiencia de la planta en un contexto global con cambios en la cadena de suministro y en la transición tecnológica del sector automotor.
Por su parte, las autoridades de Coahuila han respondido activando estrategias laborales para mitigar el impacto de estos despidos. Se prepara una feria del empleo en la región sureste y se implementan programas para vincular a los trabajadores cesados con otras vacantes, además de cursos de capacitación orientados a la reconversión de habilidades.
Esta noticia coincide con el anuncio previo de una inversión de mil millones de dólares que General Motors planea destinar a sus operaciones de manufactura en México durante los próximos dos años, buscando fortalecer su presencia y adaptarse a las exigencias del mercado automotor en transformación.




































































































