
En México, un número relevante de hogares conviven con la realidad de la discapacidad, acumulando un gasto anual estimado en 3.4 billones de pesos. Esta cifra, equivalente a casi un tercio del presupuesto federal 2026, refleja la magnitud económica del mercado asociado a personas con discapacidad y sus familias, un segmento frecuentemente ignorado por las estrategias empresariales.
Según datos recientes, 30.7 millones de mexicanos tienen alguna discapacidad o limitación funcional, lo que afecta al 51% de los hogares del país. Pese a que estos hogares presentan ingresos promedio 15% menores que el resto, la discapacidad está presente en todos los niveles sociales, lo que convierte a este sector en un mercado potencialmente relevante para cualquier empresa.
Diversas compañías internacionales ya han detectado esta oportunidad, adaptando productos y servicios para facilitar el acceso de personas con discapacidad. Ejemplos incluyen modificaciones en empaques para facilitar su uso, tarjetas bancarias con diseños que mejoran la accesibilidad visual y vehículos adaptados desde su fabricación para quienes tienen discapacidad motriz.
Estos esfuerzos no solo representan un beneficio comercial para las empresas, sino también un impacto social positivo al ampliar la inclusión y autonomía de este segmento. La invitación es a que más empresas reconozcan y diseñen con empatía, incorporando la discapacidad en sus análisis de mercado más allá de la responsabilidad social tradicional.



































































































