
Ford ha anunciado una importante reducción en su inversión destinada a camionetas eléctricas, retirando la versión totalmente eléctrica de la F-150 Lightning en un movimiento que refleja los desafíos que enfrentan los fabricantes tradicionales estadounidenses frente a la rápida adopción mundial de vehículos eléctricos (VE). La apuesta millonaria de 19,500 millones de dólares no alcanzó las expectativas, evidenciando que los modelos eléctricos pesados y diseñados para trabajo intenso, especialmente aquellos de gran tamaño y peso de alrededor de 2,700 kilos, resultan poco atractivos para un amplio segmento del mercado.
La camioneta F-150 ha sido por años un pilar para Ford, y la introducción de una versión eléctrica parecía lógica, aún más ante las promesas de innovación de competidores como Tesla con la Cybertruck. Sin embargo, rivales como General Motors con sus Chevrolet Silverado y GMC Sierra EV, así como Rivian con la R1T, han ampliado la oferta eléctrica sin lograr un despegue comercial significativo. Los altos precios y limitaciones prácticas, como la autonomía reducida cuando se transportan cargas pesadas, se traducen en ventas mucho menores a las proyectadas. Por ejemplo, la Tesla Cybertruck vendió apenas una décima parte de lo previsto debido a su diseño poco funcional para tareas de remolque y carga, orientándose más hacia entusiastas de la marca que a compradores convencionales.
Ante estas dificultades, Ford cambia su enfoque para el Lightning, transformándolo en un vehículo eléctrico con autonomía extendida híbrida, capaz de alternar entre motor eléctrico y gasolina para extender la distancia y poder de remolque. Este cambio responde a la necesidad de ofrecer mayor versatilidad, aunque la acogida de los consumidores de camionetas aún es incierta.
Además, Ford se prepara para lanzar en 2027 una nueva camioneta eléctrica mediana con tecnologías avanzadas, pero podría estar subestimando el potencial eléctrico inmediato de su camioneta compacta Maverick. Este modelo, exitoso desde 2021 y disponible ya como híbrido con alto rendimiento de combustible, se perfilaría para una versión totalmente eléctrica que podría atraer a un público menos tradicional, interesado en usos recreativos o de transporte ligero, con poca competencia directa en el mercado. La situación actual revela que electrificar camionetas grandes y pesadas sigue siendo un reto complejo debido a las limitaciones actuales en tecnología de baterías y costos elevados.




































































































