
La agencia calificadora Fitch Ratings ha colocado a Petróleos Mexicanos (Pemex) en una categoría de “Observación Positiva”, escenario que abre la puerta a una posible mejora en su nota crediticia. Esta decisión responde a la reciente operación anunciada por la petrolera para recomprar bonos por un monto cercano a 9,900 millones de dólares, financiada con recursos del gobierno mexicano.
De concretarse esta recompra conforme a lo previsto, Fitch anticipa un fortalecimiento significativo en la relación financiera entre Pemex y el Estado mexicano. Este vínculo más estrecho modificaría el enfoque de evaluación utilizado por la agencia, reduciendo el descuento habitual aplicado a la calificación de la empresa frente a la de la soberanía de dos escalones a uno solo. Esto podría traducirse en un ascenso de la nota actual de “BB” a “BB+”.
Cabe destacar que en agosto pasado Fitch ya había mejorado la calificación de Pemex de “BB-” a “BB”, reconociendo entonces el respaldo gubernamental de alrededor de 12,000 millones de dólares para fortalecer la posición financiera de la empresa. Además, el Congreso mexicano aprobó reformas que permiten a Pemex compartir el techo de endeudamiento con la Secretaría de Hacienda, lo que implica mayor supervisión estatal de su política financiera.
No obstante, Fitch mantiene su evaluación cautelosa respecto al perfil crediticio individual de Pemex, que sigue en “ccc” debido a elevados niveles de deuda, limitada liquidez y producción estancada. Al cierre del segundo trimestre, la petrolera reportó una deuda total de 98,800 millones de dólares y un gasto por intereses que supera la mitad de su EBITDA trimestral. La calificadora puntualizó que la mejora definitiva dependerá del éxito en la recompra de deuda y del compromiso continuo del gobierno con el respaldo financiero a la empresa.




































































































