
En los últimos meses, el peso mexicano ha revelado una destacada fortaleza frente al dólar, fenómeno que ha sido denominado como el regreso del “superpeso”. Sin embargo, este desempeño no responde únicamente a factores locales, sino que está ligado a tendencias internacionales que involucran la depreciación generalizada del dólar frente a varias monedas.
La caída del dólar en el último año ha sido notable, disminuyendo cerca de 16% frente al peso mexicano, además de perder terreno ante otras divisas como el peso chileno, el peso colombiano, el real brasileño y el rand sudafricano. Este debilitamiento global del dólar es uno de los motores que explica la apreciación del peso.
El contexto político en Estados Unidos también juega un papel importante. La reciente propuesta del expresidente Donald Trump para sustituir al actual presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por Kevin Warsh, generó inquietud en los mercados. Según se interpreta, si la Fed pierde independencia y se percibe que la política monetaria se influye con fines políticos, ello podría reducir aún más el valor del dólar frente a otras monedas, incluido el peso mexicano.
Pese a esto, el director editorial Enrique Quintana explicó que la fortaleza del peso no es solo reflejo de factores externos, ya que ciertas condiciones internas también aportan, aunque en menor medida. Entre ellas, destacan la diferencia favorable en tasas de interés que ofrece México, el manejo fiscal prudente y la inversión vinculada al comercio exterior. Asimismo, se indicó que tratar de revertir el fortalecimiento del peso mediante recortes agresivos en la tasa de interés o un incremento del déficit fiscal podría acarrear costos macroeconómicos significativos que superarían los beneficios esperados por sectores exportadores.



































































































