
Eslovaquia ha reafirmado su postura de no suspender de inmediato las importaciones de petróleo ruso, pese a la fuerte presión ejercida por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante una reunión en Nueva York, el presidente eslovaco Peter Pellegrini explicó que el país enfrenta limitaciones técnicas y carece de alternativas inmediatas para reemplazar ese suministro energético. Pellegrini aseguró que cualquier transición debe realizarse mediante una diversificación gradual de las fuentes energéticas, que incluya varias opciones para no sustituir la dependencia rusa por otra igualmente crítica. En sus palabras: “Eslovaquia necesita tres, cuatro, cinco fuentes diferentes de gas y energía. No podemos sustituir la dependencia de Rusia por la dependencia de Estados Unidos”. El mandatario destacó que sin el soporte técnico y logístico adecuado, el país no puede diversificar sus proveedores en el corto plazo sin poner en riesgo su seguridad energética. Durante el encuentro, Trump escuchó los argumentos eslovacos y les urgió a actuar con prontitud, aunque la respuesta fue que el proceso requiere tiempo y recursos. Esta posición se alinea con la de otros países europeos, como Hungría, cuyo primer ministro Viktor Orban advirtió que renunciar abruptamente al petróleo y gas de Rusia podría tener graves consecuencias para la economía. Mientras tanto, la Unión Europea valora medidas comerciales para limitar las todavía existentes compras de crudo ruso, que actualmente representan cerca del 3% de las importaciones totales.




































































































