
En México, las enfermedades crónicas y laborales impactan de manera significativa tanto la salud de los trabajadores como la productividad de las empresas, generando un reto importante para la sustentabilidad de los negocios. La reciente actualización de la Ley Federal del Trabajo en 2023, que incluyó trastornos como ansiedad, depresión, estrés crónico, obesidad, y diversas enfermedades cardiovasculares y respiratorias, obliga a los empleadores a fomentar la detección, prevención y programas de salud dentro del ámbito laboral. Estos padecimientos, muchas veces silenciosos y detectados en etapas avanzadas, limitan la capacidad laboral y elevan costos para las empresas, tanto directos como indirectos. La diabetes e hipertensión destacan entre las enfermedades más comunes, asociadas al estrés, mala alimentación y hábitos de vida. Según Karen Andrade, gerente médica de Bayer, “un paciente en diálisis puede representar más de 400,000 pesos al año en gastos, mientras que un evento cardiovascular con hospitalización puede superar los 150,000 pesos sólo en cirugía”. Además, las ausencias, pérdida de productividad y necesidad de cubrir reemplazos aumentan los costos para las organizaciones. Asimismo, afecciones menos visibles como la endometriosis y problemas de salud mental generan ausencias recurrentes y disminución del rendimiento. Estudios de la Universidad de Oxford señalan que la productividad femenina con endometriosis puede caer hasta un 38%, perdiendo hasta 10 horas laborales a la semana por el dolor crónico. Con la inclusión de estas enfermedades en la tabla de enfermedades laborales, las empresas enfrentan una obligación legal y económica para implementar estrategias integrales de salud y bienestar. El informe “El despertar de la Salud Empresarial como valor central” de la aseguradora Sofía evidencia que las compañías que apuestan por la salud laboral logran aumentar la productividad hasta un 25%. El 65% de líderes en Recursos Humanos consideran la cobertura de salud como una herramienta clave para retener talento, aunque sólo un 25% relaciona esta inversión con indicadores de negocio. Arturo Sánchez Correa, CEO y cofundador de Sofía, destaca que “más de la mitad de las empresas mexicanas ya se encuentran en un nivel avanzado en la integración de la salud como eje estratégico”, reflejando un cambio significativo hacia el bienestar integral en el ámbito laboral. Por su parte, los trabajadores demandan seguros accesibles, con deducibles bajos y procesos ágiles. Según Sebastián Jiménez-Bonnet, cofundador de Sofía, el desafío es equilibrar las necesidades de directivos, empleados y Recursos Humanos para lograr un sistema eficaz y confiable. Bayer recomienda impulsar campañas de detección, chequeos médicos y actividades que fomenten hábitos saludables. También enfatizan la importancia de que los individuos asuman responsabilidad en su autocuidado mediante alimentación sana, ejercicio y estilo de vida equilibrado, desafíos que se agravan debido a las condiciones laborales y de vida actuales en México.




































































































