
A un año de la segunda investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, la relación entre el gobierno y líderes del sector tecnológico como Elon Musk, Sam Altman y Jeff Bezos ha fortalecido notablemente. Los empresarios que estuvieron presentes en la ceremonia de toma de posesión han establecido vínculos políticos estrechos con la administración, evidenciados en visitas frecuentes a la Casa Blanca, cenas en Mar-a-Lago y anuncios de millonarias inversiones en el país.
Elon Musk, tras apoyar con más de 250 millones de dólares el regreso de Trump, tuvo un distanciamiento temporal que afectó a Tesla, aunque recientemente retomó su cercanía con el movimiento político. Su compañía SpaceX sigue siendo un contratista estratégico del gobierno federal, y su modelo de inteligencia artificial Grok ha resultado contratado por el Pentágono. Su fortuna actual se estima en 681,000 millones de dólares.
Jeff Bezos, fundador de Amazon, eligió una estrategia de acercamiento en 2024 para evitar confrontaciones políticas, lo que incluyó la eliminación de editoriales que podían afectar la relación con Trump y grandes inversiones en infraestructura nacional. Esto ha contribuido a un crecimiento en su patrimonio, actualmente valorado en 261,000 millones de dólares.
Mark Zuckerberg, propietario de Meta, superó tensiones previas con Trump para convertirse en un aliado clave en la competencia tecnológica con China. Su compañía ha recibido apoyos para sus centros de datos y resistido regulaciones europeas, mientras su fortuna alcanza los 220,000 millones de dólares.
Por su parte, Tim Cook, director ejecutivo de Apple, logró evitar aranceles mediante una inversión de 100,000 millones de dólares en Estados Unidos, lo cual fortaleció el valor de la empresa y su patrimonio personal.
En inteligencia artificial, Sam Altman se transformó de crítico a colaborador cercano, anunciando junto a Trump un plan de inversión para desarrollar esta industria en el país, aumentando significativamente la valoración de OpenAI.
Sundar Pichai, de Google, mejoró la tensa relación al donar al fondo de investidura y comprometerse con proyectos en Estados Unidos, mientras Alphabet incrementó su capitalización por encima de los 3 billones de dólares.
Finalmente, Shou Zi Chew, CEO de TikTok, se benefició del levantamiento de prohibiciones y consiguió posicionar mejor a su plataforma frente a la Casa Blanca, elevando la valoración de la empresa matriz ByteDance a 500,000 millones de dólares.
Estas alianzas y acuerdos muestran una nueva etapa de colaboración entre el gobierno estadounidense y el sector tecnológico, que se traduce en crecimiento económico y expansión para las principales empresas del rubro.




































































































