
Organizaciones conservacionistas en Estados Unidos han señalado que los castores se han convertido en aliados naturales contra la sequía. Según estos colectivos, la presencia de castores en ríos y arroyos contribuye a la disponibilidad de agua en regiones afectadas por períodos de escasez.
Los grupos explican que las actividades de estas poblaciones de castores influyen en la dinámica de pequeñas cuencas y humedales, lo que puede repercutir en la retención de agua en el paisaje. Esa función ecológica, afirman, tiene implicaciones directas para comunidades locales, agricultura y la resiliencia de los ecosistemas frente a sequías recurrentes.
Las organizaciones conservacionistas abogan por estrategias de gestión que reconozcan el papel de los castores y promuevan prácticas que permitan su convivencia con actividades humanas. Entre las medidas propuestas se encuentran acciones de conservación y manejo que reduzcan conflictos entre poblaciones humanas y de castores sin recurrir a la eliminación indiscriminada de los animales.
Los defensores de esta aproximación sostienen que integrar la restauración basada en procesos naturales, incluida la conservación de castores, puede complementar otras políticas hídricas ante la creciente presión por la escasez. Las organizaciones llaman a considerar estas soluciones naturales dentro de planes locales y regionales de manejo del agua.



































































































