
El precio del cobre experimentó una notable caída tras alcanzar un máximo histórico, arrastrando consigo a otros metales básicos en un contexto marcado por una volatilidad creciente en los mercados globales. Tras tocar un pico superior a los 14,500 dólares por tonelada la semana pasada, el cobre bajó más de un 5.7% en la Bolsa de Metales de Londres, estabilizándose luego con una caída cercana al 2% durante la jornada europea. Además, el precio del aluminio, estaño, níquel y plata también sufrieron pérdidas significativas.
Este retroceso en la cotización sucede en medio de una salida de fondos y un cambio en el apetito inversor de China, principal consumidor de estos metales. La nominación reciente de un luchador contra la inflación al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos ha intensificado la presión vendedora, generando incertidumbre sobre el momento en que los usuarios industriales volverán a realizar compras en el mercado.
Analistas señalan que las ventas aceleradas están siendo impulsadas por órdenes de stop loss, lo que agrava la caída de precios hasta que la confianza entre participantes se estabilice. A pesar de que los contratos futuros alcanzaron un volumen récord en la Bolsa de Futuros de Shanghái, el interés abierto mostró una caída cercana al 8% recientemente, reflejando la retirada parcial de inversores ante esta alta volatilidad.
Aunque el consumo real por parte de fabricantes permanece bajo, afectado también por el cierre anticipado de actividades por el Año Nuevo Lunar, el consenso a mediano y largo plazo dentro de China permanece optimista sobre la demanda, basándose en factores como políticas monetarias flexibles y perspectivas de escasez de suministros. Un analista indicó que esta corrección puede ofrecer oportunidades de compra, señalando que el cobre podría entrar en un superciclo de precios elevados sostenidos durante 2026.



































































































