
El pasado sábado, el gobierno de Estados Unidos anunció la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras una operación militar de gran escala que culminó con su detención y salida del país. Este hecho supone un giro significativo en la política venezolana, que hasta ahora se había mantenido bajo el control de Maduro desde 2013 a pesar de sanciones internacionales y críticas por autoritarismo.
Después de la captura, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue reconocida oficialmente por la Fuerza Armada como presidenta encargada del país. Rodríguez extendió una invitación al gobierno estadounidense para colaborar en una agenda conjunta basada en la cooperación y el respeto a la legalidad internacional, buscando una convivencia duradera.
La reacción regional e internacional ha sido diversa y contundente. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) no logró consenso en una reunión extraordinaria sobre la situación en Venezuela. Mientras tanto, varios países como España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay emitieron un comunicado rechazando las acciones militares unilaterales en territorio venezolano y haciendo un llamado a resolver la crisis mediante el diálogo y el respeto a la voluntad popular.
Por su parte, altos funcionarios venezolanos denunciaron la operación como una agresión y un secuestro de Maduro, y exigieron su pronta liberación. En contraste, desde Estados Unidos, líderes como el vicepresidente JD Vance defendieron el uso de la fuerza militar alegando la lucha contra el narcotráfico y el regreso de la democracia, y el expresidente Donald Trump detalló la planificación y ejecución de la misión como una operación precisa con la participación de diversas agencias de inteligencia y fuerzas armadas.
En este contexto, se mantiene una gran incertidumbre sobre el futuro político y social de Venezuela. Las fuerzas armadas venezolanas aseguraron la continuidad democrática y el mantenimiento del orden, mientras se prepara la instalación de la nueva Asamblea Nacional. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos en este país latinoamericano.




































































































