
Al concluir el año 2025, la deuda pública total de México alcanzó un nivel sin precedentes, representando el 52.6% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra supera las expectativas inicialmente proyectadas por el gobierno federal y refleja un incremento respecto al 52% reportado en 2024. El aumento en el endeudamiento público ocurre en un contexto de retos económicos que han llevado al Gobierno a mantener políticas fiscales estrictas para manejar sus obligaciones financieras.
Esta expansión de la deuda estatal ha generado preocupación entre analistas, quienes señalan que, aunque necesario para sostener ciertos programas públicos y proyectos de inversión, representa un factor de riesgo sobre la estabilidad financiera futura del país. La ratio deuda/PIB es un indicador clave para evaluar la capacidad de un país para cumplir con sus compromisos sin afectar su crecimiento económico.
El cierre del año con este nivel histórico se añade a otros indicadores que muestran la situación económica nacional, incluyendo un déficit fiscal estimado en 4.3% del PIB. Pese a ello, algunas autoridades han señalado que la economía mexicana muestra señales positivas, ayudada principalmente por el sector servicios y la industria que han funcionado como amortiguadores ante otros efectos adversos.
La administración federal continuará buscando mecanismos y estrategias para controlar y reducir la deuda, intentando equilibrar la necesidad de inversión pública con la sostenibilidad financiera a mediano y largo plazo. La evolución de este indicador será clave para las decisiones de política económica y para atraer confianza en los mercados internacionales.



































































































