
Durante el segundo trimestre de 2025, el consumo privado en México mostró signos de recuperación, sin embargo, esta expansión se ha apoyado especialmente en el uso de ahorros líquidos y el mayor acceso al crédito al consumo, alertan expertos.
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, explicó que los hogares mexicanos están utilizando una proporción creciente de sus depósitos para mantener sus niveles de gasto. Esta práctica reduce la capacidad de adaptación ante eventuales impactos económicos adversos. Además, aunque el crédito al consumo sigue creciendo a tasas cercanas al 9% anual, su elevado costo y plazos cortos lo convierten en un elemento de riesgo significativo para la economía familiar.
El Banco de México reportó que mientras algunas áreas como las ventas manufactureras y el gasto con tarjetas han aumentado, otros sectores como la venta de autos ligeros y el ingreso de las tiendas minoristas permanecen débiles. También se registró una caída moderada en la masa salarial debido a la reducción en las remuneraciones reales, a pesar de que la población ocupada creció. La confianza del consumidor, por su parte, mostró una ligera disminución y las remesas en términos reales cayeron por el efecto del tipo de cambio.
Esta situación genera un panorama de fragilidad donde el consumo privado avanza, pero con fundamentos poco sostenibles a largo plazo. Ugarte advirtió que el uso conjunto de ahorros y endeudamiento genera una apariencia de solidez que puede traducirse en vulnerabilidades macroeconómicas y financieras, aumentando también el riesgo de sobreendeudamiento para las familias. Al cierre de junio de 2025, el índice de morosidad en tarjetas de crédito se mantuvo estable cerca del 3.3%, aunque el panorama requiere monitoreo constante para evitar mayores impactos.




































































































