
El cobre está experimentando una de sus rachas alcistas más prolongadas desde 2017, impulsado por crecientes problemas en la cadena de suministro y anticipaciones de aranceles en Estados Unidos. En diciembre, el metal alcanzó un aumento diario de hasta el 3%, acercándose a niveles de 12,594 dólares por tonelada y acumulando ocho jornadas consecutivas de ganancias.
Los mercados observan un movimiento significativo de cobre hacia puertos estadounidenses para adelantarse a posibles impuestos, lo que ha generado presiones en las disponibilidades mundiales. Este fenómeno contribuye a un repunte destacado que en 2025 ha elevado los futuros del cobre en más del 40%, la mayor alza anual desde 2009. Además, la depreciación del dólar frente a otras divisas ha hecho que adquirir metales sea más atractivo para compradores internacionales.
El sector metalúrgico ha enfrentado interrupciones en la producción con incidentes en minas clave en lugares como Indonesia, Chile y República Democrática del Congo. Paralelamente, otros metales como aluminio y zinc también enfrentan desafíos por costos energéticos y limitaciones en oferta, especialmente en China. La empresa Mercuria Energy Group Ltd. alertó sobre la probable escasez mundial de cobre en 2026.
Natalie Scott-Gray, analista sénior de metales en StoneX Financial Ltd., destaca que “el comportamiento del cobre estará principalmente influenciado por las expectativas sobre los aranceles específicos en EE.UU., más que por los fundamentos globales tradicionales, con atención especial a los niveles de inventario regional y la llegada de materiales a los puertos estadounidenses”. A pesar de cierta disminución en la prima de futuros en Comex respecto a Londres, las existencias en EE.UU. continúan creciendo, apuntalando la actual dinámica del mercado metalúrgico.




































































































