
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha emitido recientemente una serie de disposiciones dirigidas a fortalecer los sistemas de prevención y detección de fraudes en las Sociedades Financieras Populares (Sofipos). Estas entidades, que atienden a más de 32 millones de clientes y gestionan casi 176 mil millones de pesos en captación, deben ahora aplicar medidas más estrictas para proteger a sus usuarios.
Entre las nuevas obligaciones, las Sofipos deberán establecer un comité de auditoría especializado y desarrollar anualmente un Plan de Gestión para la prevención del fraude. Este plan, que debe ser aprobado por la CNBV, incluye la implementación de mecanismos internos de control sobre operaciones sospechosas, auditorías y procedimientos claros para resolver movimientos no reconocidos por los clientes, garantizando también transparencia y documentación que respalde estos procesos.
La regulación define el fraude tanto como actos internos como externos que intenten suplantar identidades, robar datos personales o aprovechar información privilegiada contra los clientes. Además, se considera población vulnerable a personas adultas mayores, con discapacidad o pertenecientes a comunidades indígenas, aspectos que las Sofipos deben atender con especial cuidado.
El personal responsable de estas tareas debe contar con experiencia técnica y honorabilidad, debiendo ser evaluado al menos cada tres años y permanecer disponibles sus registros ante la Comisión durante cinco años. Estas medidas buscan reducir el riesgo de fraudes y fortalecer la confianza en estas entidades, que juegan un papel importante en el financiamiento y servicios financieros para amplios sectores de la población en México.




































































































