
El Senado de la República enfrentó una polémica esta semana tras darse a conocer un salón de belleza instalado dentro de las instalaciones del recinto legislativo, espacio que posteriormente fue clausurado.
Laura Itzel Castillo, presidenta de la Cámara Alta, defendió inicialmente el lugar como una zona adaptada para que las senadoras puedan arreglar su imagen durante las sesiones, señalando que el servicio es pagado por las usuarias y que el espacio busca apoyar especialmente a legisladoras que provienen de otras entidades y necesitan este tipo de atención en el seno del Senado.
Sin embargo, poco tiempo después de que las imágenes del salón se difundieran, con equipamiento completo que incluye sillas, espejos y lavaderos para cabello, las autoridades del Senado procedieron a cerrar el establecimiento. El local se ubicaba en una área que fue anteriormente usada por la Comisión Federal de Electricidad.
Este hecho generó un debate entre la ciudadanía y en redes sociales, ya que contrasta con las políticas de austeridad impulsadas tanto por el partido en el gobierno como por la administración federal. La clausura del salón refleja la presión y expectativa sobre el manejo de recursos y espacios públicos en el ámbito legislativo.



































































































