
China y Canadá sellaron un importante acuerdo de asociación estratégica que marca el fin de años de disputas diplomáticas, detenciones y disputas comerciales entre ambos países. El pacto, celebrado durante la visita de Mark Carney —primer ministro canadiense— a Beijing, abarca aspectos clave del comercio y turismo bilateral. Este fue el primer viaje de un jefe de gobierno canadiense a la capital china en ocho años.
En conferencia de prensa, Carney calificó el acuerdo como “histórico” y anunció medidas específicas, entre ellas la importación preferencial de 49,000 vehículos eléctricos hechos en China con una tarifa del 6.1%. Además, China reducirá aranceles sobre derivados de canola desde el 84% hasta cerca del 15% a partir del 1 de marzo y facilitará la entrada sin visa para turistas canadienses.
Por su parte, el presidente chino Xi Jinping destacó que las relaciones bilaterales han alcanzado un punto de inflexión desde su encuentro en octubre pasado, afirmando que el desarrollo estable y saludable de esta relación favorece a los intereses comunes de ambos países.
Las tensiones entre China y Canadá comenzaron en 2018 tras el arresto en Canadá de la hija del fundador de Huawei, bajo solicitud de Estados Unidos, y la respuesta china con la detención de ciudadanos canadienses. En años posteriores, ambos países aplicaron aranceles recíprocos, afectando el comercio. Este nuevo acuerdo representa un reparo tras esas dificultades, con incentivos para incrementar la cooperación económica y turística en medio de presiones comerciales externas.




































































































