
China anunció que su economía creció un 5% en 2025, la tasa más baja en varias décadas, reflejando un entorno de consumo interno débil y problemas persistentes en el sector inmobiliario. Este resultado se alinea con la meta gubernamental de crecimiento establecida para el año. En el último trimestre, la expansión fue del 4.5%, en línea con las expectativas, pero evidenció una desaceleración hacia el cierre de año.
Analistas destacan que el impulso principal provino de las exportaciones, a pesar de que enfrenta una caída del 20% en ventas hacia Estados Unidos, en un contexto de tensiones comerciales prolongadas. Por otro lado, el comercio minorista creció apenas 0.9% en diciembre, la tasa más baja desde la pandemia, reflejando un consumo interno que todavía muestra señales de fragilidad.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) admitió que pese a una producción industrial que creció 5.2% en diciembre, existen contradicciones entre una oferta fuerte y una demanda débil. Kang Yi, vocero de la ONE, reconoció en rueda de prensa que “el impacto de los cambios en el entorno externo se ha profundizado” y que “persisten muchos problemas” en la economía.
Para contrarrestar esta situación, el gobierno chino ha implementado políticas destinadas a estimular el consumo, incluyendo la relajación fiscal y subsidios para la compra de productos del hogar, medidas que continuarán vigentes durante 2026. Sin embargo, se prevé que el crecimiento este año sea ligeramente inferior al de 2025, en medio de un entorno global con riesgos comerciales y tensiones geopolíticas continuas.




































































































