
Después de dos décadas de dominio japonés en la industria automotriz, los fabricantes chinos están en vías de convertirse en los máximos líderes mundiales en ventas de vehículos para el año 2025. Este cambio se apoya en la rápida adopción y producción de vehículos eléctricos, la expansión en mercados globales y el sólido control de las cadenas de suministro. Las cifras preliminares indican que las ventas globales de las compañías chinas ascenderán a cerca de 27 millones de unidades, superando las aproximadamente 25 millones de unidades proyectadas por las firmas japonesas.
Este avance está impulsado principalmente por el liderazgo en vehículos de nuevas energías. En China, el mercado nacional absorbe cerca del 70% de las ventas, donde los autos eléctricos e híbridos enchufables representan ya casi el 60% de los automóviles de pasajeros vendidos. En 2025, las ventas de vehículos eléctricos superaron por primera vez a las de autos con motor de combustión interna, marcando una transformación estructural en el mercado automotriz más grande del mundo.
El desarrollo tecnológico chino en motores eléctricos, baterías y sistemas avanzados de asistencia y seguridad se ha beneficiado de fuertes inversiones en innovación y talento. Esto ha permitido además bajar costos, haciendo vehículos eléctricos más accesibles que sus equivalentes de combustión interna. A nivel internacional, las exportaciones de autos chinos crecerán significativamente, con aumentos notables en regiones como el sudeste asiático, África, América Latina y Europa, donde se implementan estrategias para superar barreras arancelarias mediante la producción local.
En contraste, el mercado mexicano aún mantiene un predominio claro de las marcas automotrices japonesas, que dominan con una cuota cercana al 41% del total de ventas. Sin embargo, las marcas chinas han expandido su presencia capturando alrededor del 20% del mercado nacional en los últimos cinco años, incrementando la competencia y presionando un cambio en la preferencia de consumidores. Este reordenamiento global consolida a China como el nuevo centro de gravedad en la industria automotriz, desplazando a los actores tradicionales en la materia.




































































































