
La reciente captura de Nicolás Maduro tras una operación militar estadounidense en Caracas ha dejado al régimen cubano sin uno de sus principales aliados y fuentes de financiamiento. Cuba, que durante décadas contó con el apoyo de Venezuela para obtener combustible y fondos, enfrenta ahora una crisis aún más profunda en su deteriorada economía. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha exhortado a su pueblo a estar preparado para defender la revolución, incluso con su vida, ante la incertidumbre política y económica que se avecina.
Históricamente, el régimen venezolano suministraba a Cuba la mayor parte de su combustible necesario, así como recursos financieros a cambio de servicios médicos, educativos y de seguridad provistos por profesionales cubanos en territorio venezolano. Sin embargo, antes de la intervención estadounidense, los envíos de petróleo hacia la isla ya se habían reducido considerablemente, complicando la situación energética de Cuba que depende en gran medida del crudo extranjero para sostenerse.
Actualmente, Cuba enfrenta apagones prolongados, caída en la producción agrícola y turística, y problemas críticos de abastecimiento de agua potable para gran parte de su población. Además, la isla ha visto una importante reducción en su población, con más de un 15% menos de habitantes en la última década, y un pronóstico que anticipa una disminución del 20% para 2050. Las sanciones estadounidenses y la disminución del apoyo venezolano agravan severamente la situación, mientras que los intentos de Cuba por obtener suministros energéticos de otros países como México, Rusia o Irán no han alcanzado niveles suficientes para paliar la crisis.
Expertos consideran que, sin su tradicional aliado, Cuba podría enfrentar un colapso económico mayor y una pérdida significativa de influencia en la región. No obstante, algunos analistas advierten que podría intentar diversificar sus alianzas, aunque los riesgos políticos y económicos hacen incierta la viabilidad de estas opciones. La tensión en la relación futura entre Cuba y un gobierno post-Maduro en Caracas es otra incógnita, pues la nueva administración podría no sostener los mismos compromisos con la isla. El régimen cubano encara así uno de sus períodos más difíciles desde hace más de seis décadas.




































































































