
Un creciente número de petroleros está evitando ingresar a Venezuela debido al riesgo de confiscación por parte de Estados Unidos. Esta medida forma parte de la estrategia estadounidense para presionar al gobierno del presidente Nicolás Maduro, acusado de financiar actividades ilícitas a través de ingresos petroleros.
Según datos recientes, alrededor de siete buques han cambiado de rumbo o permanecen detenidos en alta mar, sumándose a cuatro que revirtieron su trayecto tras una intervención estadounidense a mediados de diciembre. Dos petroleros incautados, el Skipper y el Centuries, se encuentran actualmente frente a la costa de Texas.
Estados Unidos ha incrementado su presión con sanciones contra empresas chinas y embarcaciones relacionadas con el comercio de petróleo venezolano. Además, realizó un ataque a una instalación en Venezuela vinculada al traslado de narcóticos. En respuesta, Venezuela ha rechazado las acciones estadounidenses y las declaró ilegales.
Ante la reducción de arribos de petroleros, las reservas de crudo de Venezuela se están acumulando a niveles máximos, lo que ha obligado a parar la producción en algunos pozos, especialmente en la cuenca del Orinoco, donde la extracción ha descendido un 25% en las últimas semanas. Esta situación agrava la crisis económica que vive el país, altamente dependiente de las exportaciones petroleras. En medio de estas condiciones, la petrolera Chevron mantiene operaciones en el país con una licencia otorgada por el Departamento del Tesoro de EE.UU.




































































































