
El Banco de México (Banxico) analiza la posibilidad de reducir su tasa de interés debido a la debilidad persistente de la economía interna y al fortalecimiento del peso mexicano frente al dólar. Galia Borja, subgobernadora y miembro de la junta de gobierno del banco central, señaló en una entrevista que el bajo consumo, la caída en la inversión, y la moneda más fuerte han reducido las presiones inflacionarias en el corto plazo, lo cual abre la puerta a una flexibilización monetaria.
Actualmente, la tasa se mantiene en 7%, un nivel restrictivo que busca contener la inflación general, que ya se encuentra debajo del límite superior del objetivo fijado en 4% durante varios meses consecutivos. Borja destacó que la política monetaria alta y restrictiva es adecuada para enfrentar choques de demanda, pero subrayó que actualmente México no enfrenta esa situación.
La decisión de mantener la tasa sin cambios el pasado 5 de febrero fue una pausa temporal para evaluar el impacto inflacionario de las nuevas tarifas arancelarias impuestas a productos importados de países asiáticos sin tratados comerciales vigentes, como China, India y Corea del Sur. La economía mexicana experimentó una desaceleración en 2025, acumulando cuatro años consecutivos de crecimiento débil, la racha más prolongada desde los años 80.
Pese a que la inflación general anual fue de 3.92% a principios de febrero, la inflación subyacente –que excluye alimentos y energía– se mantuvo en 4.52%, aún por encima de la meta de 3%. Borja reconoció los retos para Banxico en reducir la inflación subyacente, debido en parte al aumento en los costos laborales derivados de demandas laborales como el trabajo remoto y horarios flexibles, así como a incrementos globales en productos básicos. Por otro lado, señaló que el impacto de los aranceles sobre las importaciones asiáticas es limitado, ya que representan solo el 6% del total de las importaciones mexicanas.
Finalmente, Borja manifestó que permanecerán atentos para evitar aumentos generalizados de precios y proteger la estabilidad económica. Banxico calcula que los precios al consumidor convergerán a la meta inflacionaria hasta el segundo trimestre de 2027, un horizonte más largo que lo estimado previamente.



































































































