
La aerolínea brasileña Azul ha logrado un acuerdo con sus acreedores no garantizados, marcando un paso importante en su proceso de reestructuración financiera para evitar la bancarrota. Desde que se acogió al Capítulo 11 en mayo de este año, Azul ha trabajado para estabilizar sus finanzas tras el impacto severo que la pandemia de COVID-19 tuvo en las aerolíneas de América Latina.
A diferencia de lo que algunos especulaban, la compañía ha descartado llevar a cabo una fusión con su aliada local Gol, pese a que ambas empresas mantenían un memorando de entendimiento no vinculante que buscaba combinar operaciones en Brasil. El vicepresidente institucional y corporativo de Azul, Fabio Campos, señaló que aunque el acuerdo preliminar con Gol sigue vigente, la prioridad es avanzar en la recuperación financiera de Azul sin recurrir a despidos masivos ni afectar sus operaciones normales.
Azul confía en concluir el proceso de protección bajo el Capítulo 11 a principios del próximo año, asegurando que sus actividades comerciales y ventas no sufrirán alteraciones durante la reestructuración. Este desarrollo se inscribe en un contexto donde varias aerolíneas de la región buscan mecanismos para superar la crisis causada por las restricciones y cambios en la demanda aérea derivados de la pandemia.
El acuerdo con los acreedores representa una señal positiva para la estabilidad del sector aéreo en Brasil, permitiendo a Azul mantener su posición en el mercado sin sacrificar su plantilla laboral ni ceder su autonomía operativa a través de fusiones que pudieran comprometer su estrategia a largo plazo.




































































































