
La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos al jitomate procedente de México ha provocado una caída significativa de sus precios en el mercado nacional durante agosto, marcando un retroceso sustancial que podría mantenerse en los próximos meses. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación del jitomate presentó una reducción mensual del 11.46%, la más pronunciada para este mes desde 2012.
Esta baja se relaciona con la disminución de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos debido a las nuevas medidas arancelarias, lo que incrementó la oferta interna del producto y presionó los precios hacia abajo. En julio, las exportaciones de jitomate fresco a ese país norteamericano cayeron un 17.4% en comparación con el año pasado, alcanzando 190.6 millones de dólares, según datos del Banco de México.
El 14 de julio se establecieron cuotas compensatorias con una tasa del 17.09% después de que se identificara que el precio del jitomate mexicano era inferior al precio de referencia estadounidense, en un caso de prácticas antidumping. Esta acción fue consecuencia del retiro de Estados Unidos del acuerdo bilateral de suspensión de aranceles vigente desde 2019, el cual únicamente involucraba a productores mexicanos y al gobierno estadounidense.
Ante esta situación, el gobierno mexicano implementó precios mínimos de exportación, obligando a los productores a pagar entre 0.88 y 1.70 dólares por kilo para poder enviar jitomate al extranjero. En paralelo, el precio al consumidor nacional se alivió: el jitomate saladette se cotizó a 33 pesos el kilo en la Ciudad de México, comparado con los 48.75 pesos en agosto del año anterior. Por su parte, el jitomate bola bajó a 52.5 pesos desde los 60 pesos anteriores.




































































































