
Las recientes medidas que imponen cuotas compensatorias y aranceles adicionales al calzado importado en México han generado inquietud entre empresarios y consumidores por el riesgo de desabasto y aumento en los precios de zapatos y tenis. Estas acciones afectan principalmente a productos que no se fabrican masivamente en el país.
En México se consumen alrededor de 300 millones de pares de calzado anualmente, pero solo se producen localmente unos 120 millones, por lo que casi dos tercios del mercado dependen de importaciones. La nueva carga tributaria podría hacer que algunos productos importados se retiren del mercado, impactando directamente a los consumidores.
Aunque estas cuotas al calzado chino buscan controlar importaciones ilegales y mejorar la relación comercial con Estados Unidos, se aplicaron sin considerar que ciertos productos, como tenis y chanclas, no se fabrican en México, lo que ha incrementado sus precios de manera significativa. Además, el sector ya enfrenta un arancel del 35%, permisos de importación y regulaciones aduaneras que elevan los costos para el consumidor.
Un grupo considerable de fabricantes mexicanos ha documentado que los productores chinos no venden por debajo de costos ni incurren en prácticas desleales, pero estas observaciones no fueron consideradas por el Gobierno Federal, generando dudas sobre la transparencia y objetividad del proceso. Juan José Sierra, presidente de Coparmex, advirtió que un aumento abrupto en aranceles podría presionar la inflación, limitar el consumo, afectar la competitividad de la industria local y dificultar la generación de empleo, por lo que propone ajustes graduales para proteger la economía y el bienestar de las familias mexicanas.




































































































