
La industria de inteligencia artificial (IA) está experimentando movimientos significativos en el mercado bursátil, con valoraciones que se acercan a las cifras vistas durante la burbuja dotcom. Recientemente, Truist Securities mejoró la recomendación de compra para Advanced Micro Devices (AMD), elevando su precio objetivo debido al creciente reconocimiento de su tracción en centros de datos y proyectos de IA a gran escala. Analistas destacan que AMD ha dejado atrás su rol como mero referente de precios frente a Nvidia, siendo considerado ahora un socio estratégico por clientes de hiperescala.
Por otro lado, UBS señaló que el sector tecnológico estadounidense, especialmente las acciones vinculadas a IA, cotizan a un múltiplo precio-beneficio agregado superior a 35 veces, similar al nivel pico de las empresas tecnológicas en la era dotcom. Este fuerte valor de mercado se basa en expectativas de flujos futuros más que en ganancias actuales, lo que implica un riesgo de alta sensibilidad a posibles decepciones en generación de efectivo. Además, advierten que el gasto récord en capital de las grandes tecnológicas, que podría superar los 350 mil millones de dólares este año, está presionado por desafíos como limitaciones energéticas y competencia creciente, sobre todo desde China.
Bank of America ajustó la calificación de Marvell Technology de Comprar a Neutral, citando incertidumbres en torno al crecimiento esperado en el sector de IA para los próximos años y afectaciones en sus perspectivas comerciales. Mientras tanto, Ambiq Micro ha recibido cobertura inicial con opiniones divididas: algunos analistas resaltan su plataforma exclusiva para IA de borde de baja potencia como una oportunidad clave, aunque también advierten que la rentabilidad se vislumbra a más largo plazo y con dependencia de pocos clientes estratégicos.
Finalmente, RBC Capital Markets desestimó la idea de que la IA termine con la programación tradicional, considerándola una exageración. Aunque algunas acciones en el sector enfrentan presión, se espera que la IA beneficie a ciertos jugadores que logren adaptarse e integrarse, mientras acelera la consolidación de la industria y fomenta innovaciones mediante herramientas de programación más accesibles. En general, los expertos recomiendan que los inversionistas diversifiquen su exposición debido a los riesgos asociados con las valoraciones y la evolución tecnológica.




































































































