
La Secretaría de Salud reporta un incremento de casos de sarampión en la Ciudad de México (CDMX), con 37 casos confirmados y 86 probables al 20 de enero. Aunque Jalisco lidera el número de contagios en el país con 385 casos confirmados, la situación en la capital mexicana genera preocupación debido a la alta densidad poblacional y el uso cotidiano del transporte público, factores que facilitan la transmisión del virus.
El sarampión, altamente contagioso, se propaga principalmente a través de gotas respiratorias y puede permanecer en el ambiente, aumentando el riesgo de infección incluso en espacios cerrados como elevadores. Las personas sin inmunidad tienen hasta un 90 % de probabilidad de contagiarse al entrar en contacto con el virus, por lo que la vacunación es la medida más eficaz para evitar brotes.
El esquema de vacunación en México contempla dos dosis: la primera a los 12 meses y la segunda a los 18 meses, con la aplicación de una llamada “dosis cero” en casos de brote, dirigida a bebés entre 6 y 9 meses. En adultos, la recomendación es vacunarse si no pueden demostrar haber recibido dos dosis o si sólo cuentan con una registrada, especialmente si trabajan en ambientes con alta interacción social, como hospitales, escuelas o transporte público.
No existe tratamiento específico para el sarampión; por ello, quienes contraen la enfermedad deben ser aislados y recibir cuidados para aliviar síntomas y prevenir complicaciones. Mujeres embarazadas representan un grupo vulnerable, ya que el contagio puede causar parto prematuro, bajo peso al nacer o muerte fetal. La única forma eficaz de controlar la enfermedad y proteger a la comunidad es mediante la vacunación oportuna y el seguimiento epidemiológico riguroso.




































































































