
Un grupo de inversionistas privados que poseen bonos venezolanos comenzó el proceso para contratar a un asesor financiero con el fin de avanzar en la reestructuración de la deuda de Venezuela, estimada en 60 mil millones de dólares. Este comité de acreedores, conformado por firmas como Fidelity, Morgan Stanley y Greylock Capital Management, está evaluando propuestas de consultoría entre las que destacan Houlihan Lokey y Ankura Consulting Group. Se espera que próximamente se tome una decisión sobre el asesor a elegir.
Los títulos soberanos y de empresas petroleras estatales venezolanas, que han estado en incumplimiento desde 2017, han mostrado un aumento en sus precios durante este mes, motivado por expectativas de una posible reestructuración. Este optimismo surge tras cambios políticos recientes, incluyendo la destitución de Nicolás Maduro y una disposición manifiesta por parte de la líder interina Delcy Rodríguez para colaborar en un plan que busca aumentar la producción petrolera y estabilizar la economía.
A pesar de este avance, Venezuela continúa bajo sanciones económicas de Estados Unidos que limitan su acceso a los mercados financieros, lo que complica cualquier proceso de reestructuración. Además, el plan impulsado por el expresidente Trump para incentivar inversiones petroleras en el país ha sido recibido con precaución por los principales ejecutivos del sector energético.
Considerando intereses y otras obligaciones financieras vencidas, la deuda total de Venezuela podría superar los 170 mil millones de dólares, lo que posiciona la reestructuración como una de las más significativas en décadas. El comité de acreedores, creado hace aproximadamente ocho años tras el inicio de los incumplimientos, cuenta con representación legal a cargo de Thomas Laryea del despacho Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP y agrupa importantes fondos de inversión.




































































































