
Las bolsas internacionales están perfilando su mayor crecimiento anual en seis años, gracias a la decisión de la Reserva Federal de reducir las tasas de interés y al creciente entusiasmo por las compañías vinculadas con la inteligencia artificial. El índice MSCI All Country World, que abarca mercados globales, se ha incrementado aproximadamente un 21% en lo que va de 2025, restando un día para el cierre del año. El mercado de Asia reporta su tercer aumento anual consecutivo y la mayor alza desde 2017, con países destacados como Japón y Corea del Sur ya concluyendo su ciclo financiero anual.
Más allá de las acciones, los metales preciosos, como el oro y la plata, han mostrado una recuperación significativa, encaminándose a sus mejores resultados anuales desde 1979. Contrariamente, el bitcoin apunta a una segunda caída en cuatro años. Paralelamente, un índice que mide la fortaleza del dólar experimentó una caída del 8.1%, alcanzando su nivel más bajo desde 2017.
La recuperación en las bolsas se ha sostenido pese a episodios de volatilidad, como la caída de abril relacionada con los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Para 2026, sin embargo, los inversores enfrentan la incertidumbre derivada de valoraciones elevadas y opiniones divididas en la Fed sobre la magnitud y el momento de futuros recortes de las tasas de interés. Las actas recientes del Comité Federal de Mercado Abierto han señalado estas diferencias entre los responsables de la política monetaria.
“El tema predominante es que los índices bursátiles mundiales han perdido impulso a finales de año”, señala Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, quien añade que hay razones para la cautela, incluyendo rendimientos decentes en 2025 y la tendencia de los inversores a esperar hasta después de las vacaciones para tomar decisiones importantes. La expectativa prevaleciente entre los operadores es la de dos recortes de 25 puntos básicos para el próximo año. El mercado petrolero, en cambio, presenta tendencia a la baja, con precios afectados por la preocupación sobre un potencial exceso de oferta.
Este panorama presenta una mezcla de señales para el cierre de 2025 y el inicio de 2026, con indicadores que apuntan a una posible continuidad del optimismo en los mercados, aunque moderado por factores de cautela.




































































































