
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el gobierno interino de Venezuela se comprometió a entregar hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Según su declaración, los ingresos derivados de esta operación quedarían bajo su control directo. Esta iniciativa surge en el contexto de las tensiones políticas y económicas que involucran a ambos países.
Trump no ofreció detalles sobre el calendario de entrega ni sobre los acuerdos técnicos específicos, pero destacó la importancia estratégica de este suministro para la seguridad energética estadounidense. La medida se enmarca en un conflicto geopolítico más amplio, dado que Venezuela enfrenta sanciones y disputas internas relacionadas con la administración legítima del país.
Por otra parte, la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y las declaraciones de figuras clave como la líder opositora María Corina Machado, quien busca regresar a Venezuela, han contribuido a un clima de incertidumbre en la región. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca los desarrollos en torno a la producción petrolera y el control político en Venezuela.
Esta noticia cobra relevancia en un escenario global donde el petróleo sigue siendo un recurso crucial y la estabilidad política de Venezuela influye en los mercados energéticos y geopolíticos. Se espera que este acuerdo tenga impactos directos en las relaciones diplomáticas y las dinámicas comerciales entre ambos países.




































































































