
El Senado de Estados Unidos rechazó una resolución que buscaba restringir nuevas operaciones militares autorizadas por el presidente Donald Trump en Venezuela, después de una intensa campaña de presión por parte del mandatario. La votación estuvo marcada por una división interna en el Partido Republicano, aunque la mayoría de sus miembros optaron por bloquear la iniciativa. El vicepresidente JD Vance fue clave al desempatar la votación que detuvo la resolución.
Esta medida surgió tras una operación militar en la que tropas estadounidenses capturaron al líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, lo que provocó cuestionamientos por la falta de consulta previa con el Congreso. Los demócratas impulsaron la resolución para limitar las acciones militares, pero los republicanos alegaron que no correspondía aplicar la Ley de Poderes de Guerra porque el país no estaba en un conflicto activo.
Trump presionó personalmente a senadores republicanos que inicialmente apoyaron la resolución, enviando llamadas telefónicas para revertir su postura. Estos contactos ejercieron presión en figuras como Susan Collins, Lisa Murkowski y Todd Young, quienes cambiaron su voto a favor de bloquear la medida. Los senadores Rand Paul y Josh Hawley también modificaron su posición, sumándose al rechazo. La tensión interna llevó a que algunos senadores describieran las conversaciones con el presidente como poco gratas.
Este hecho representa una victoria política para Trump al mantener su autoridad ejecutiva sobre las decisiones militares relacionadas con Venezuela, demostrando la influencia que aún ejerce dentro de su partido. También evidencia los riesgos políticos que enfrentan los legisladores que desafían sus objetivos en esta materia.




































































































