
En un discurso pronunciado durante la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich, el primer ministro británico Keir Starmer anunció una intención clara de fortalecer las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, especialmente en áreas clave como la defensa y el comercio. Starmer subrayó que la Gran Bretaña actual ya no es la misma que votó por el Brexit y defendió la necesidad de construir lazos más cercanos con la UE “con cierta urgencia”.
El líder británico reconoció que avanzar en esta dirección requerirá concesiones políticas internas, pero argumentó que es una medida en beneficio del interés nacional. “El premio aquí es una mayor seguridad y un crecimiento más fuerte”, afirmó ante una audiencia mayoritariamente compuesta por diplomáticos y funcionarios.
Este posicionamiento representa el análisis más detallado y contundente de Starmer sobre política exterior y seguridad europea hasta la fecha, además de reflejar un cambio estratégico en el enfoque del Reino Unido tras años de distanciamiento. El secretario de Defensa, John Healey, destacó la importancia de esta evolución y el hecho de que hace solo dos años un primer ministro británico difícilmente habría compartido escenario con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Starmer abogó por una postura equilibrada que preserve la estrecha alianza con Estados Unidos, rechazada la idea de ruptura, y pidió revisar la relación transatlántica para reducir la dependencia y avanzar hacia la “interdependencia”. Además, planteó la necesidad de explorar nuevas formas de financiar la defensa, incluyendo opciones conjuntas entre Reino Unido y la UE, y advirtió sobre la creciente amenaza que representa Rusia para Europa incluso en eventuales acuerdos de paz. El compromiso de proteger a cualquier país aliado en caso de agresión fue reafirmado con firmeza durante su discurso.



































































































