
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre cuando comerciantes en Teherán salieron a las calles para manifestarse contra el aumento desmedido en los precios y la depreciación del rial, la moneda nacional. La crisis económica generó descontento social, lo que llevó a extenderse las manifestaciones a nivel nacional. En respuesta, el gobierno iraní tomó la medida de cortar el acceso a internet en todo el país con el fin de controlar la difusión de información y frenar la organización de los manifestantes. Este apagón digital ha generado preocupaciones internacionales sobre la limitación de derechos y la libertad de expresión. Las manifestaciones reflejan el impacto económico que enfrenta la población en medio de la crisis cambiaria y los crecientes costos de vida, mientras el país atraviesa un momento de tensión política y social.




































































































