
Irán ha anunciado el cierre del estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito global de petróleo, debido a la escalada de hostilidades con Estados Unidos e Israel. Los Guardianes de la Revolución afirmaron que la zona no es segura para la navegación tras ataques recientes y advirtieron a las embarcaciones que no cruzaran el paso marítimo.
Esta medida representa un bloqueo de facto en este estrecho estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo, por donde transita una gran parte del suministro energético mundial. La gestión naval de la Unión Europea confirmó los reportes sobre el cierre, citando mensajes en los que se prohíbe el paso a cualquier barco.
El impacto económico es inmediato: la Administración de Información Energética de Estados Unidos ha alertado que cualquier interrupción en esta vía afectaría principalmente a Asia, que recibe el 82% del petróleo transportado por esta ruta, poniendo en riesgo el suministro de China, India, Japón y Corea del Sur y elevando los precios del crudo a nivel mundial.
Paralelamente, el ejército israelí convocó a una evacuación inmediata en un área industrial de Isfahán, Irán, ante la posibilidad de ataques inminentes a infraestructuras militares. La tensión en la región continúa en aumento, generando preocupación internacional por las consecuencias en la seguridad y en los mercados energéticos globales.



































































































